Cómo saber si mi hijo tiene altas capacidades intelectuales 
Guía para padres

Ed. MAD Eduforma, 2010
Nº de páginas: 185

Resumen y traducción: Mariola Lorente
 

COMENTARIO

Estamos ante la primera de una serie de obras sobre niños con altas capacidades, sobre dotación intelectual y talentos. Se trata de una colección llamada Inteligencia y Talento, que bajo el formato de guías, se pone al servicio de padres, profesores y orientadores que viven situaciones con niños de altas capacidades intelectuales. Por un lado, la obra da respuesta al mar de dudas que abruma a los padres, explicando cómo detectar y promover estas altas capacidades, al tiempo que ofrece testimonios reales. Se intenta dar respuesta a problemas comunes a que se enfrentan las familias y los centros educativos, y aclarar ideas preconcebidas erróneas.
Siempre resulta positivo intervenir en el desarrollo cognitivo, y esto es algo que incumbe tanto a los padres, que deben tratar de ayudar a sus hijos a alcanzar el máximo de sus capacidades, como a la práctica educativa, que debe orientarse a la mejora y desarrollo de las habilidades de cada uno. En el contexto escolar, corresponde al departamento de orientación detectar altas capacidades en los niños, pero hay un gran desconocimiento por parte de estos profesionales así como del equipo docente en general, sobre cómo identificar a estos niños, qué herramientas emplear con ellos, etc. Futuros libros de este proyecto irán destinados a los profesionales de la educación para que cuenten con más información y recursos a la hora de detectar y tratar estos casos.
La guía que nos ocupa se dirige a los padres, por lo que emplea un lenguaje claro y expositivo, a la vez que riguroso, a fin de que los padres se familiaricen y comprendan conceptos que oirán con frecuencia en el caso de que sus hijos presenten altas capacidades intelectuales. Al tratarse de la primera obra, está enfocada a la detección de las AACC, y aborda la cuestión de manera genérica, centrándose en la explicación de conceptos básicos y de instrumentos de detección a nivel familiar. Estaremos pendientes de las próximas entregas.

INDICE

CAPITULO 1. ¿Qué son las altas capacidades intelectuales?

Antes de nada, las autoras ponen de manifiesto la importancia primordial de dos ideas: infancia y heterogeneidad. Nunca hay que olvidar que los niños con AACC son, ante todo, niños, y que además son muy diferentes entre sí. No debemos generalizar ni caer en tópicos sobre las AACC. Es fundamental tener en cuenta todos los factores contextuales: familia, barrio, colegio, historia de cada uno.
A continuación, y ya que se va a hablar de altas capacidades intelectuales, se empieza por revisar el concepto de “inteligencia”. Esta es entendida como un “saber escoger”, elegir la alternativa más adecuada en cada situación. Tiene que ver por tanto con la acción, con la consecución de una meta: la organización y coordinación de los distintos esquemas y estructuras mentales en función de un objetivo.
A nivel biológico, la inteligencia no depende del número de neuronas sino de las sinapsis. Pero no sólo la biología influye en el desarrollo de la inteligencia, sino que factores sociales, culturales o lingüísticos resultan igualmente determinantes.
Tras esta visión panorámica de la inteligencia, se avanza hacia las teorías centradas en AACC, que se organizan en torno a tres modelos: cognitivos, basados en el rendimiento y socioculturales. Las distintas teorías exhiben un factor común, que es la noción de inteligencias múltiples. La inteligencia no es una dimensión unitaria, sino un conjunto de destrezas cognitivas que todos poseemos en mayor o menor medida. Estas inteligencias o talentos aluden al campo matemático, lingüístico, artístico, creativo, personal y social.
Por último se despejan dudas referentes al vocabulario, distinguiendo básicamente entre lo que se denominaría “superdotación” (concepto más amplio, que engloba un conjunto de capacidades cognitivas, teóricas y prácticas, poseídas en alto grado) y “talento” (destacar especialmente en algún campo específico; existen diferentes tipos de talento y poseer especialmente uno no implica ser bueno en los demás). Otros términos analizados son: precoz, genio, prodigio o brillante.

CAPITULO 2. Desarrollo evolutivo de los niños con alta capacidad intelectual

Aborda el otro gran elemento que debe tenerse en cuenta para hablar de niños con AACC: el desarrollo. Obviamente, no sólo se ha de atender a la inteligencia, sino al ritmo y modo en que esta evoluciona. Así pues, en este capítulo tiene un peso especial la psicología evolutiva. La gran pregunta ¿genética o cultura? ha recibido diferentes respuestas a lo largo de la historia. En la actualidad está aceptado que, en el desarrollo de la persona, convergen factores biológicos y ambientales, aunque no se conozca con exactitud el porcentaje de cada cuál. De aquí surge una distinción entre contenidos cerrados (características morfológicas “fijas”) y contenidos abiertos (potencialidades, pautas de desarrollo que permiten alcanzar una serie de capacidades). Por ejemplo, todos tenemos un aparato fonador y cerebro, pero el idioma o los idiomas que lleguemos a aprender dependerá de elementos extrínsecos.
La noción de “calendario madurativo” resulta indispensable en este punto. Este fijaría el ritmo o momento en que ciertas adquisiciones son posibles. Este término es importante porque el tema de las AACC suele ir muy unido a la precocidad. Es normal que niños con AACC adquieran ciertas capacidades antes que otros coetáneos. Sin embargo, hay que señalar que, en ocasiones, puede darse precocidad en una determinada capacidad, pero con el paso del tiempo esta diferencia significativa no se mantiene, sino que se iguala con el grupo de edad. En otras palabras, “la mayoría de los superdotados son precoces, pero no todos los niños precoces llegan a desarrollar capacidades excepcionales”.
El capítulo consiste en una exposición de los distintos ámbitos del desarrollo evolutivo del ser humano, a saber, motor, lingüístico, cognitivo, personal-social y autonomía personal, y de los distintos estadios en que estos se realizan.

CAPITULO 3. Cómo reconocer a un hijo con altas capacidades intelectuales desde edades tempranas

En el caso de las AACC, una temprana detección suele constituir la clave del éxito, por lo que en este apartado se presentan a los padres unas orientaciones que guíen sus observaciones sobre sus hijos. Sin perder nunca de vista el hecho de que los niños con AACC no forman un grupo homogéneo, y por tanto, se debe estar muy atento a múltiples aspectos del desarrollo y evitar concentrarse exclusivamente en la inteligencia. Siguiendo la teoría de Renzulli de los “tres anillos” (ya mencionada en el primer capítulo), se enfatizan tres grandes esferas a tener en cuenta: cognitiva, creativa y motivacional. Para considerar a una persona superdotada no hay que fijarse solo en la capacidad intelectual, puesto que la inteligencia no es un factor unitario. Igual de importantes son la creatividad y la implicación en la tarea. Junto a estos tres anillos, se elevan otros dos conjuntos de características que han sido señalados por expertos como aspectos fundamentales del desarrollo infantil y que por lo tanto resultan determinantes a la hora de discernir si un niño posee o no AACC: el ámbito afectivo, emocional y social y las características o estilos de aprendizaje.
A continuación, se estudian los indicadores de desarrollo superior en la etapa infantil (a partir de dos años) y adolescente.
Se exponen las principales características de los niños (con AACC) en la etapa escolar, a través de varios autores: Castelló, Renzulli y Whitmore. Se aprecian pocas diferencias entre ellos, y en general se muestran de acuerdo en cuanto a factores como la memoria, aplicación de nuevos aprendizajes a otros campos, autonomía e independencia, responsabilidad, buen manejo del lenguaje y la conversación, interés por temas diversos, curiosidad, planteamiento de preguntas, cierta capacidad de liderazgo.
En cuanto a la adolescencia, resulta una fase preocupante al margen de las capacidades de los hijos. A los cambios fisiológicos y psicológicos que pueden producirse en esta etapa, hay que añadir algunos rasgos propios de AACC. Sin embargo, los cambios no solo se producen en los adolescentes, sino que suceden a su alrededor, como ocurre con el paso de la primaria a la ESO. La detección temprana y el manejo de las AACC condicionará este salto, que puede resultar satisfactorio o todo lo contrario. Numerosos adolescentes, sobretodo chicos, son incapaces de hacer frente a este cambio y optan por abandonar los estudios. Este caso será el tema de una investigación futura.
Otra cuestión digna de estudio afecta al papel de las niñas con AACC en los programas de detección. En este campo, las diferencias entre ambos sexos son más que notables, siendo siempre el porcentaje femenino mucho menor, ya sea en diagnóstico o en participación en proyectos de enriquecimiento. Esto es debido a que en muchas ocasiones estas altas capacidades se camuflan (por falta de autoestima, deseo de pasar desapercibidas o igualarse al resto, etc.).

CAPITULO 4. Diferentes instrumentos para la detección por parte de los padres

Como indica su título, este capítulo está dedicado a exponer el funcionamiento de las distintas herramientas usadas para la identificación y diagnóstico de las altas capacidades intelectuales. Estos instrumentos son de muy diversa índole; unos son más usados y otros menos, algunos son de carácter objetivo y otros subjetivo, y todos ellos presentan ventajas y limitaciones. Algunos ejemplos son las entrevistas a la familia y al propio sujeto, los múltiples cuestionarios, tests, pruebas de aptitudes, informes y evaluaciones.
Más que sus contenidos y procedimientos (que las autoras explican cuidadosamente), lo que se debe resaltar es que la evaluación es un proceso continuo; los talentos son potencialidades emergentes y no dotaciones fijas y cerradas. De nuevo se insiste en la heterogeneidad de las AACC y en la concepción multidimensional de la inteligencia. Hay que superar el tradicional reduccionismo del cociente de inteligencia (necesario, sí, pero no suficiente) como único medidor. En estas páginas se defiende la inclusión de aspectos como la creatividad, el pensamiento divergente, las características personales, los talentos y habilidades específicas, etc.
También se insiste en la distinción entre los conceptos de superdotación, altas capacidades y talentos especiales. En definitiva, se trata de ofrecer una visión mucho más amplia y completa de las AACC y de ayudar a los padres a reconocerla e integrarla.

CAPITULO 5. Reflexiones sobre el proceso de detección y valoración desde la práctica

Por último, el libro se centra en las familias, indagando sobre las diferentes reacciones que suscita la noticia, sospechada o no, de tener un hijo con AACC. Se ofrecen al lector diferentes sentimientos y actitudes que genera en las familias la detección de las AACC, a fin de mostrar a los padres los más adecuados, y al mismo tiempo, para que se sientan comprendidos e identificados. Son explicados distintos comportamientos encaminados principalmente a mejorar la convivencia con estos niños, para que ni ellos ni el entorno sean afectados negativamente.
Todo ello se ilustra a través de casos y experiencias reales procedentes del grupo CADIS: Centro Andaluz de Diagnóstico e Intervención de Superdotados. Aparecen una serie de cuestionarios y estadísticas sobre las respuestas, que informan sobre el estado real de esta cuestión. Resulta muy interesante el apartado en que los padres de niños con AACC son invitados a ofrecer algún consejo a otras familias que acaben de descubrirse en la misma situación. El conjunto de respuestas alude mayoritariamente a la importancia de la detección temprana, la valoración seria y específica para despejar dudas, la búsqueda de información por parte de los padres, la necesidad de una mayor formación y atención de los profesores y a la posibilidad de reunirse con familias similares, de ahí el contacto con centros y asociaciones.
Finalmente, las autoras incluyen una serie de testimonios de padres relacionados con el proceso de detección, así como un útil cuestionario que valora lo que se ha aprendido con la lectura de la obra. Queda patente el deseo de esta guía de orientar y ayudar efectivamente a los padres de niños con AACC, o que tengan sospechas de ello, desde una perspectiva cercana, comprensiva y lo más natural posible.