The rise of the creative class 
La clase creativa 
Richard Florida
Basic Books, 2004
Nº de páginas: 0

Resumen y traducción: María Teresa Rodríguez de Castro
 

COMENTARIO

El gran dilema de nuestro tiempo es que, habiendo generado una cantidad increíble de potencial creativo, nos falta un sistema más amplio social y económico para aprovecharlo completamente y ponerlo en uso.

La creatividad humana es el máximo recurso económico. Este libro hace un seguimiento del aumento de personas a las que se paga principalmente para hacer un trabajo creativo. Son los científicos, ingenieros, artistas, músicos, diseñadores y profesionales basados en el conocimiento, a los que Florida llama colectivamente “clase creativa”.

Cerca del cambio de siglo, la clase creativa incluye casi un tercio de la mano de obra en EEUU. En Europa, según se desprende de una investigación que Richard Florida llevó a cabo con Irene Tinagli, alcanzan de un 25 a un 30% de la mano de obra en los países avanzados.

El verdadero desafío de nuestro tiempo es competir con el sistema que hemos levantado-construir una sociedad más ampliamente creativa que pueda aprovechar la energía creativa que hemos desencadenado y mitigar la confusión y la disrupción que ha generado.

La cruda realidad es que el incremento del trabajo creativo también trae consigo una gran cantidad de trabajo en el sector servicios. La economía de servicios es la infraestructura de apoyo de la era creativa.

El autor ha podido constatar que los lugares con una alta concentración de gays y bohemios tienden a tener índices más altos de innovación y crecimiento económico. No sugiere con esto que los gays y los bohemios provoquen el crecimiento de las regiones. Más bien, que la presencia en un gran número de estos es un indicador de una cultura subyacente que es abierta de mente y diversa-y por tanto conducente a la creatividad.

Este libro argumenta que el lugar es la unidad organizativa económica y social clave de nuestro tiempo. Es el lugar el que resuelve el problema del huevo y la gallina, juntando personas y trabajos, trabajos con personas. Los lugares proporcionan los mercados de trabajo fuertes y fluidos que ayudan a unir personas y trabajos. Los lugares apoyan los mercados de interrelaciones que permite a las personas encontrar pareja. Los lugares proporcionan los ecosistemas que aprovechan la creatividad humana y la convierten en un valor económico.

La tecnología-medida por la innovación y la concentración de industria de alta tecnología-figura en el modelo de Florida como una de las 3 Ts necesarias para el crecimiento. El talento es la segunda (no el capital humano, como generalmente se mide, sino el capital creativo, que es el talento medido funcionalmente, por el número de personas que se encuentran actualmente en ocupaciones creativas). La tercera T es la tolerancia. Los lugares que son abiertos y tolerantes atraen diferentes tipos de personas y generan nuevas ideas.

El trabajo de investigación de Florida intenta descubrir las condiciones subyacentes-el ecosistema característico-que permite a determinados lugares atraer y movilizar más a la clase creativa que otros. Su nuevo índice de tolerancia está basado en 4 medidas: el índice Gay, el índice bohemio, el índice del crisol de culturas (melting pot index, que recoge las concentraciones de personas extranjeras), y una medida de integración racial usada para capturar cómo más integrada que separada está una comunidad en su geografía interna. Los lugares que puntúan alto en el índice son los que más probablemente tengan una cultura de tolerancia.

El índice de creatividad está basado en tres componentes: tecnología, talento y tolerancia. Es un indicador de la habilidad de la región para aprovechar la energía creativa para un crecimiento económico a largo plazo.

INDICE
PARTE 1: Primera parte. La era creativa

Primera parte. La era creativa

CAPITULO 1. La transformación de la vida diaria

La sociedad está cambiando en gran medida porque queremos que lo haga. La lógica detrás de la transformación está muy poco clara a estas alturas porque la transformación sigue en progreso. La fuerza conductora es el incremento de la creatividad humana como el factor clave en nuestra economía y en nuestra sociedad. El propósito de este libro es examinar cómo y por qué es esto así, y trazar sus efectos mientras ondulean a través de nuestro mundo. Muchos dicen que ahora vivimos en una economía de la información o del conocimiento. Pero lo que es más verdadero es que ahora tenemos una economía empoderada por la creatividad humana. La creatividad es ahora la fuente decisiva de la ventaja competitiva.

La creatividad económica y tecnológica están alimentadas por e interaccionan con la creatividad cultural y artística. La creatividad también requiere un medioambiente social y económico que pueda alimentar sus múltiples formas. El individuo creativo no se ve ahora como un iconoclasta. El-o ella-es la nueva tendencia dominante.

Al trazar los cambios económicos, dice a menudo Florida que nuestra economía se está moviendo desde un sistema más antiguo centrado en las corporaciones, definido por las empresas grandes, a un sistema dirigido hacia las personas.
Se dice con frecuencia que en esta era de la alta tecnología la “geografía está muerta” y que el lugar ya no importa. Nada más lejos de la realidad: observad cómo las empresas de alta tecnología se concentran en lugares determinados como el área de la bahía de San Francisco, Austin o Seattle. El lugar se ha convertido en la unidad de organización central de nuestro tiempo, tomando muchas de las funciones que se desempeñaban por las empresas y otras organizaciones. Las personas creativas no se concentran donde están los trabajos. Se concentran en los lugares que son centros de creatividad y también donde les gusta vivir.

La necesidad económica de la creatividad ha registrado en sí misma la aparición de una nueva clase, que Florida llama la Clase Creativa. Unos 38 millones de americanos, el 30% de la gente que trabaja, pertenece a esta nueva clase. Incluye personas en ciencias e ingeniería, arquitectura y diseño, educación, las artes, música y entretenimiento, cuya función económica es crear nuevas ideas, nueva tecnología y/o nuevo contenido creativo. Alrededor del núcleo, también constituyen clase creativa un grupo más amplio de profesionales creativos en los negocios y las finanzas, el derecho, la sanidad, y campos relacionados con estos. Estas personas se dedican a resolver problemas complejos que implican una gran cantidad de juicio independiente y requiere altos niveles de educación o capital humano.

Aunque la clase creativa sigue siendo de alguna forma más pequeña que la clase dedicada a los servicios, su papel económico crucial la convierte en la más influyente. La individualidad, auto-expresión, y la apertura a la diferencia se sobreponen a la homogeneidad, conformidad y “encaje total” que definía a la era organizacional. Es más, la clase creativa es dominante en términos de riqueza e ingresos, con sus miembros ganando casi el doble que el miembro medio de cada una de las otras dos clases (la clase trabajadora y la de servicios).
Espera Florida que la clase creativa, que todavía es emergente, continúe creciendo en las siguientes décadas, mientras funciones económicas más tradicionales se transformen en ocupaciones de la clase creativa. Los valores, actitudes y aspiraciones de la clase creativa chocan inexorablemente con los de otras clases establecidas. La sociedad puede estar muy bien separándose en dos o tres tipos separados de economías, culturas y comunidades, con divisiones más profundas en la educación, ocupación y localización geográfica.
Las personas creativas siempre han gravitado alrededor de ciertos tipos de comunidades. Un lugar que permita reflejar y reforzar nuestras identidades como personas creativas, persiguiendo el tipo de trabajo que escogemos y teniendo fácil acceso a una amplia gama de comodidades. Estas comunidades se definen por las relaciones no permanentes y de pocas ataduras, que nos permiten vivir vidas casi anónimas mejor que vidas que se nos han tratado de imponer.

Si los tecno-utopistas romantifican el futuro, los tecno-pesimistas glorifican el pasado. A pesar de sus obvias diferencias ideológicas, todos estos puntos de vista sugieren que fuerzas más allá de nuestro control están volviendo a dar forma de manera exógena a nuestro trabajo, comunidades y vidas. Insistiendo en que estos cambios sociales se nos imponen en cierta forma, todos ellos evitan la verdadera pregunta de nuestra era: ¿por qué estamos escogiendo vivir y trabajar de esta forma? ¿Por qué queremos esta vida, o creemos que la queremos? Los cambios profundos y duraderos de nuestra era no son tecnológicos sino sociales y culturales. Son por tanto más difíciles de ver, porque resultan de la acumulación gradual de pequeños e incrementales cambios de nuestra vida diaria.


Primera parte. La era creativa

CAPITULO 2. El Ethos creativo

En este capítulo se habla de la creatividad en sí.

En primer lugar, la creatividad es esencial para la forma en que vivimos y trabajamos hoy día. Segundo, la creatividad humana tiene múltiples facetas y múltiples dimensiones. La creatividad implica diferentes tipos de formas de pensar y hábitos que deben ser cultivados ambos en el individuo y en la sociedad que le rodea. En tercer lugar, quizás el asunto mayor en juego en esta era emergente es la creciente tensión entre creatividad y organización. Las organizaciones están evolucionando también-desarrollando nuevas formas de cobijar la creatividad mientras proporcionan una estructura en la que producir y dirigir el trabajo.

La creatividad florece en un tipo único de medioambiente social: uno que es lo suficientemente estable para permitir la continuidad del esfuerzo, y a la vez es lo suficientemente diverso y abierto de mente para alimentar la creatividad en todas sus formas subversivas.


Primera parte. La era creativa

CAPITULO 3. La economía creativa

La economía de hoy es una economía fundamentalmente creativa. En la formulación de Florida, “conocimiento” e “información” son las herramientas y materiales de la creatividad. “Innovación”, ya sea en la forma de nuevo artefacto tecnológico o nuevo modelo de negocio o método, es su producto.

La economía creativa está apoyada por un nuevo conjunto de instituciones que han emergido. Tratadas conjuntamente, conforman lo que Florida llama “estructura social de la creatividad”, que comprende: a) nuevos sistemas de creatividad tecnológica y emprendimiento, b) nuevos y más efectivos modelos para producir bienes y servicios, c) un amplio entorno social, cultural y geográfico conducente a los distintos tipos de creatividad.

Mientras que el impulso creativo es universal, obviamente aparecerían de cuando en cuando sistemas, o formas generales de organización y llevar a cabo el trabajo de la sociedad, que representan mejoras en el aprovechamiento de la creatividad humana-convocando nuevas ideas, poniéndolas en acción y premiándolas. Estos sistemas pueden tomar raíces, persistir y eventualmente dominar. Extrapolando lo que conoce sobre la reciente historia económica al pasado distante, le parece a Florida que los nuevos sistemas para aprovechar la creatividad generalmente evolucionan desde sistemas ya existentes. Los nuevos sistemas no reemplazan necesariamente o triunfan sobre los viejos, pero se expanden y alteran el campo de trabajo. Tienden a surgir cuando el orden existente ha empezado a alcanzar determinados límites-y mientras emergen, por supuesto producen períodos de gran avance combinados con grandes turbulencias.
Estamos viviendo ahora una transformación económica a gran escala, la transformación creativa. Hemos visto, fundamentalmente en los años 80 y 90, una emergencia de nuevos sistemas económicos explícitamente designados para fomentar y aprovechar la creatividad humana, y la emergencia de un nuevo entorno social que lo apoya. Y esto ha dado lugar a una nueva clase dominante, la clase creativa.


Primera parte. La era creativa

CAPITULO 4. La clase creativa

El punto principal de Florida es que la base de la clase creativa es económica. La define como una clase económica, y argumenta que su función económica apuntala e informa las elecciones sociales, culturales y de estilo de vida. La clase creativa consiste en gente que añade valor económico a través de su creatividad. Por tanto, incluye un gran número de trabajadores del conocimiento, analistas simbólicos y trabajadores técnicos y profesionales, pero enfatizando su verdadero papel en la economía. La definición de clase económica de Florida enfatiza la forma en que la gente se organiza en agrupamientos sociales e identidades comunes basados principalmente en su función económica. Florida no habla de clase económica en términos de la posesión de la propiedad, capital o medios de producción. Su propiedad-que es producto de su capacidad creativa-es un intangible porque está literalmente en sus cabezas.

La característica distintiva de la clase creativa es que sus miembros se dedican a trabajar en aquellos trabajos cuya función es la de crear nuevas formas significativas. Florida define la clase creativa como consistente en dos componentes. El núcleo súper-creativo de esta nueva clase incluye científicos e ingenieros, profesores de universidad, poetas y novelistas, artistas, animadores, actores, diseñadores y arquitectos, así como los líderes de pensamiento de la sociedad moderna: escritores de no-ficción, editores, figuras culturales, investigadores de think-tanks, analistas y otros que forman opinión. Ya sean programadores de software o ingenieros, arquitectos o directores de cine, están plenamente involucrados en el proceso creativo. El autor define el más alto orden del trabajo creativo como producir nuevas formas y diseños que son transferibles fácilmente y ampliamente útiles. Junto a la resolución de problemas, su trabajo puede suponer el tener que encontrar problemas también.

Aparte de este grupo central, la clase creativa también incluye los “profesionales creativos” que trabajan en una amplia gama de industrias intensivas del conocimiento como los sectores de alta tecnología, servicios financieros, profesiones legales y de la salud, y dirección de empresas. Estas personas se involucran en la resolución de problemas creativos, recurriendo a complejos cuerpos de conocimiento para resolver problemas específicos. Para hacer esto, es necesario un alto grado de educación formal y de capital humano. Necesitan pensar regularmente por sí mismos.

Lo mismo se puede decir respecto de un número creciente de técnicos y otros que aplican complejos cuerpos de conocimiento para trabajar con materiales físicos.
El crecimiento de esta clase creativa es en gran parte una respuesta a las demandas de una economía creativa.

Sobre la base de las entrevistas personales que realizó y los grupos focales (grupos de discusión), junto a una lectura detenida de las encuestas estadísticas conducidas por otros, el autor agrupa estos valores en tres líneas básicas: individualidad, meritocracia y diversidad y apertura.

PARTE 2: Segunda parte. Trabajo

Segunda parte. Trabajo

CAPITULO 5. La tienda de máquinas y el salón de belleza

Cada año, el “information week” realiza una encuesta sobre el salario que pregunta a los lectores preguntas detalladas no sólo sobre sus pagas y beneficios sino sobre su satisfacción laboral y otros factores relacionados con el trabajo. El factor más importante resultó ser el desafío, seguido de la flexibilidad y la estabilidad laboral. La compensación económica venía después, seguido del respeto de los compañeros, la tecnología y la localización; y mucho más debajo de la lista aparecían la orientación de la empresa, la cultura organizativa, la orientación de la carrera y los beneficios (prestaciones).

Para el autor, los diez factores laborales más valorados son: el desafío y la responsabilidad, la flexibilidad, un entorno laboral estable y un trabajo relativamente seguro, la compensación económica, el desarrollo profesional, el reconocimiento de los compañeros, directores y compañeros estimulantes, contenido laboral excitante, la cultura organizativa y la localización y comunidad.

Un estudio muy citado del “McKinsey Quarterly” de 1998 sobre la guerra por el talento encuestó a más de 6000 ejecutivos de 77 grandes compañías americanas y encontró que mientras todos los que respondieron a la encuesta se preocupaban por la cultura, los valores y la autonomía, podían ser divididos en cuatro grupos distintivos:

-“ve con los ganadores”: este grupo prefería el crecimiento y el avance en una compañía exitosa y se preocupaban menos por la misión o la localización,
-“gran riesgo, gran recompensa”: un segundo grupo valoraba la compensación económica y el avance en sus carreras sobre el éxito de sus compañías o su papel activo en su desarrollo profesional,
-“salvar al mundo”: los miembros de este grupo deseaban una misión inspiradora y los desafíos excitantes, preocupándoles menos la compensación económica o el desarrollo personal,
-“el estilo de vida”: este grupo valoraba la flexibilidad, la compatibilidad con sus jefes, y la localización sobre el crecimiento de la compañía o la excitación.


Segunda parte. Trabajo

CAPITULO 6. El mercado laboral horizontal

Como en muchas otras cuestiones, el debate sobre el nuevo mercado laboral a menudo tiende a polarizarse entre dos puntos de vista extremos. De un lado están los optimistas que ven el nuevo mercado laboral como un paraíso para los agentes libres, una forma de romper las ataduras del sistema empresarial por una más lucrativa existencia independiente. De otro lado están los pesimistas que creen que el cambio en el mercado es solamente otro signo de opresión de las empresas, fragmentación social y el “final del trabajo”.


Segunda parte. Trabajo

CAPITULO 7. El lugar de trabajo sin corbatas

Otra adaptación del ascenso de la clase creativa es el lugar de trabajo sin corbatas. Este tipo de lugar de trabajo también tiene horarios nuevos y un nuevo sentido del tiempo. Los horarios flexibles se concentran en las ocupaciones creativas. También las oficinas sufren una transformación: el nuevo lugar de trabajo tiene otro diseño, un entorno físico diferente.


Segunda parte. Trabajo

CAPITULO 8. Gestionando la creatividad

Hay distintos puntos de vista sobre cómo gestionar y motivar para la creatividad. Algunos lo hacen al estilo tradicional, imponiendo el orden y la burocracia, o buscando procedimientos predecibles para provocar la creatividad y hacerla más eficientes. Otras compañías consideran que la creatividad no puede ser dirigida desde arriba. Su acercamiento se lleva a cabo contratando a gente talentosa, dándoles las líneas generales de su tarea y dejándoles a su aire.

La naturaleza del contrato laboral entre las compañías y las personas está cambiando dramáticamente. El viejo contrato laboral estaba orientado hacia el grupo y enfatizaba la seguridad laboral. El nuevo contrato laboral está diseñado para las necesidades y deseos del individuo


Segunda parte. Trabajo

CAPITULO 9. El tema del tiempo

La clase creativa es la más proclive a trabajar el mayor número de horas. La clase creativa es la más proclive a estresarse y sentir la presión del tiempo.
En la economía creativa, el tiempo es el único recurso no renovable. Los tres grandes factores que dirigen esta economía, junto a la necesidad de creatividad, son la prevalencia del cambio, la necesidad de flexibilidad y la importancia de la velocidad.

En las encuestas realizadas por Florida, pocos se quejan de trabajar muchas horas. La clase creativa se queja de que no tiene el suficiente tiempo para hacer lo que quieren o se quejan de que se frustran con los resultados por la incompetencia de la dirección o por otras razones.

Con cada vez un mayor número de personas presionadas por el tiempo, un nuevo conjunto de estrategias de momento a momento han emergido. La intención es lo que los expertos llaman “la profundización del tiempo”-si uno no puede alargar el tiempo, quizás se pueda profundizar o intensificar, sacando más de él. En “tiempo para vivir”, Robinson y Godbey sugieren cuatro estrategias básicas para la profundización temporal: la aceleración de las actividades, la sustitución de las actividades de ocio que llevan más tiempo por otras que pueden hacerse más rápidamente, la multitarea, un detallado planeamiento y presupuestación.

PARTE 3: Tercera parte. La vida y el ocio

Tercera parte. La vida y el ocio

CAPITULO 10. La vida experiencial

El estilo de vida de la clase creativa se centra en una búsqueda apasionada de la experiencia. Y el tipo de experiencias que desean refleja y refuerza sus identidades como personas creativas. Una vida activa, un eficiente uso del tiempo libre y hegemonía de las calles los caracterizan.


Tercera parte. La vida y el ocio

CAPITULO 11. La gran transformación (una queja)

En el corazón de la gran transformación es una nueva resolución de la tensión que desde hace siglos existe entre dos sistemas de valores: la ética protestante del trabajo y la ética bohemia. La ética protestante del trabajo dice que el sentido debe encontrarse en el trabajo duro. Y el trabajo es esencialmente un deber. Estamos aquí para servir a otros, y los servimos haciéndonos productivos y útiles. La ética bohemia es más hedonista. Dice que el valor debe encontrarse en el placer y la felicidad. En experimentar lo que la vida tiene que ofrecer. La ética bohemia tiene su propia forma de disciplina, que es estética. Tiene dimensiones espirituales y sociopolíticas. Tiende a ser intuitiva más que lógica, e individualista más que conformista. Estas viejas categorías se unen en la gente creativa, generando una nueva ética. No son válidas por separado. La gente creativa se ve como personas creativas con valores creativos, trabajando en entornos creativos, con estilos de vida creativos.

PARTE 4: Cuarta parte. Comunidad

Cuarta parte. Comunidad

CAPITULO 12. El poder del lugar

Quizás el más grande de los nuevos mitos económicos es el de que “la geografía ha muerto”. Con internet y las modernas telecomunicaciones y sistemas de transportes, dice esta forma de pensar, ya no es necesario para la gente que trabaja conjuntamente estar juntos, así es que no lo estarán. Pero nunca ha sido un mito más fácil de desinflar. No solamente la gente permanece altamente concentrada en un lugar, sino que la economía en sí misma continúa concentrada en lugares específicos. Y una buena parte de la razón para esto es que la economía en sí misma está de manera incrementada toma forma sobre concentraciones reales de personas en lugares reales.

Durante la década de los noventa, ha emergido una teoría potencialmente más poderosa acerca la ciudad y el crecimiento económico. La idea básica es que las personas son la fuerza motora detrás del crecimiento económico. Sus proponentes así se refieren a la teoría del “capital humano” del desarrollo regional. Esta teoría dice que el crecimiento económico ocurrirá en los lugares que tienen personas altamente cualificadas. Esto nos lleva a la cuestión de por qué las personas creativas se agrupan en determinados lugares. La pregunta que nos planteamos no es por qué las empresas deciden localizarse en un determinado sitio, sino por qué lo hacen las personas. Gradualmente, el autor vino a ver su perspectiva como distinta a la de la teoría del capital humano; incluso se puede denominar, como lo hizo otro autor, “la teoría del capital creativo”.

Esencialmente, la teoría de Florida viene a decir que el crecimiento económico regional está dirigido por las elecciones de ubicación de las personas creativas-que son los que poseen el capital creativo-, personas que prefieren lugares que son diversos, tolerantes y abiertos a las nuevas ideas. Por tanto, esta teoría difiere de la teoría del capital humano en dos sentidos: 1) identifica un tipo de capital humano, las personas creativas, como la clave del crecimiento económico, 2) identifica los factores subyacentes que dan forma a las decisiones de ubicación de estas personas. Estos factores subyacentes incluyen un mercado laboral extenso, un estilo de vida, una importante interacción social (proliferan los “terceros lugares”, los que no son ni el hogar ni el sitio de trabajo, en los cuales existe una gran vitalidad social, como cafés, librerías, bares, etc), diversidad, autenticidad, identidad, calidad (que incluye tres dimensiones: qué hay, quiénes están, y qué está pasando).


Cuarta parte. Comunidad

CAPITULO 13. La geografía de la creatividad

Este capítulo realiza diferentes análisis estadísticos. El indicador básico para evaluar la posición de una región en la economía creativa sería el “índice de creatividad”. La clave para el crecimiento económico no está solamente en la habilidad para atraer a la clase creativa, sino en traducir las ventajas subyacentes en resultados de economía creativa bajo la forma de nuevas ideas, nuevos negocios de alta tecnología y crecimiento regional. Para medir mejor estas capacidades, Florida desarrolló el “índice de creatividad”, que es una mezcla de cuatro factores: 1) la participación de la clase creativa en la fuerza laboral, 2)la innovación, medida en las patentes per cápita, 3) industria de la alta tecnología, utilizando el índice de Alta Tecnología del Instituto Milken, 4) la diversidad, medido por el índice Gay, una representación razonable de la apertura de un área hacia diferentes tipos de personas y de ideas. Este indicador compuesto es una forma mejor de medir las capacidades de creación subyacentes de una región que la simple medida de la clase creativa, porque refleja los efectos conjuntos de su concentración y los resultados económicos innovativos. El “índice creativo” es el indicador básico para medir la economía creativa de una región y un barómetro del potencial económico a largo plazo de la misma. Florida denomina a las regiones que puntúan alto en el índice de creatividad como “centros creativos”.


Cuarta parte. Comunidad

CAPITULO 14. Tecnología, talento y tolerancia. Las 3 Ts del desarrollo económico

Las tres Ts del desarrollo económico son la tecnología, el talento y la tolerancia. Cada uno es necesario pero insuficiente: para atraer a las personas creativas, generar la innovación y estimular el crecimiento económico, un lugar debe tener las tres.

Según la teoría del capital creativo de Florida, el crecimiento económico regional está propulsado por las personas creativas, las cuales prefieren lugares que son diversos, tolerantes, y abiertos a nuevas ideas. La diversidad incrementa las posibilidades de que un lugar atraiga a diferentes tipos de personas creativas con diferentes destrezas e ideas. Los lugares con mezclas diversas de personas creativas tienden a generar nuevas combinaciones. La diversidad y la concentración de personas trabajando aceleran el flujo del conocimiento. Las más grandes y más diversas concentraciones de capital creativo llevan a más altos índices de innovación, de formación de negocios de alta tecnología, de generación de trabajo y de crecimiento económico.

Florida descubrió que las personas creativas se ven atraídas, y la industria de alta tecnología tiene lugar, en lugares que puntúan alto en los índices de diversidad como el Gay, el Bohemio, y otros. Esto no es porque las industrias de alta tecnología están pobladas de bohemios y gays, sino porque los artistas, músicos y gays, y los miembros de la clase creativa en general, prefieren los lugares que son abiertos y diversos.

El índice Gay es un buen medidor de la diversidad, ya que, como grupo, los gays se han visto sujetos a altos niveles de discriminación. Sus intentos para integrarse en la corriente social dominante han encontrado una enorme oposición. La homosexualidad representa la última frontera a la diversidad en nuestra sociedad, y por tanto el lugar que da la bienvenida a la comunidad gay da la bienvenida a todo tipo de personas. Como Gates suele decir, los gays son los canarios de la era creativa. Por estas razones, la apertura a la comunidad gay es un buen indicador de las escasas barreras a la entrada de capital humano que son tan importantes para estimular la creatividad y generar el crecimiento de la alta tecnología.

También ha podido comprobar Florida que el estilo de vida importa. Las ciudades con importantes comodidades, con una vida callejera floreciente, con importantes escenarios culturales y musicales, así como lugares de esparcimiento, atraen a la clase creativa.

El índice Bohemio, que mide el número de escritores, diseñadores, músicos, actores y directores, pintores y escultores, fotógrafos y bailarines, mejora las formas tradicionales de medir las amenidades culturales. Proporciona un importante apoyo al punto de vista de que los lugares con un ambiente artístico y cultural floreciente generan economía creativa y crecimiento económico en general.

Florida y sus ayudantes diseñaron el índice de diversidad compuesta (CDI), que juntaba tres medidores: el índice gay, el índice bohemio, y el índice crisol (o fusión de culturas y nacionalidades).


Cuarta parte. Comunidad

CAPITULO 15. Del capital social al capital creativo

Nuestras comunidades evolucionan, y la sociedad emergente está marcada por una gran diversidad de amistades, propósitos más individualistas y lazos más débiles dentro de la comunidad. La gente quiere diversidad, barreras de entrada bajas y la habilidad de poder ser ellos mismos. Esto es lo que las estadísticas apuntan.

Robert Cushing descubrió que las comunidades creativas y las comunidades de capital social se mueven en direcciones opuestas. Las comunidades creativas son centros de diversidad, innovación y crecimiento económico; las comunidades de capital social no lo son.

Putnam y otros teorizadores del capital social están a favor de los lazos comunitarios fuertes. Son los tipos de relaciones que tenemos con miembros de la familia, amigos cercanos y vecinos y compañeros de trabajo con los que hemos estado mucho tiempo. Pero los lazos débiles son más importantes. La teoría moderna de la “fortaleza de los lazos débiles” viene del trabajo investigador del sociólogo Mark Granovetter acerca de la manera en que la gente encuentra trabajo. Granovetter descubrió que los lazos más débiles a la hora de encontrar trabajo son más importantes para la gente que los lazos más fuertes. La razón es que nos podemos permitir encontrar más. Los lazos fuertes, por su naturaleza, consumen mucho más de nuestro tiempo y energía que los débiles, que por tanto se pueden utilizar de manera más oportunista.


Cuarta parte. Comunidad

CAPITULO 16. Construyendo la comunidad creativa

Las ciudades necesitan más un clima personal que un clima de negocios. Esto significa apoyar la creatividad en todas sus facetas y dimensiones, y construir una comunidad que sea atractiva para la gente creativa, no solamente para las compañías tecnológicas. En vez de subsidiar, las comunidades necesitan abrirse a la diversidad e invertir en opciones para los diferentes estilos de vida y en amenidades.

Diversas fuerzas han concurrido para que la gente y la actividad económica vuelvan a las áreas urbanas. En primer lugar, el número de delitos baja y las ciudades son más seguras. En segundo lugar, las ciudades se han convertido en la localización primaria del estilo de vida creativo y de las amenidades que van con él. En tercer lugar, las ciudades se están beneficiando de poderosos cambios demográficos (con cada vez menos gente casada y un aumento del tiempo en que la gente está soltera, las áreas urbanas sirven de centros de determinados estilos de vida y como mercados de encuentro para la gente soltera. Las ciudades también se han beneficiado de su papel histórico como puertos de entrada). En cuarto lugar, las ciudades han vuelto a emerger como centros de creatividad e incubadores de innovación. En quinto lugar, la revitalización urbana está produciendo tensiones crecientes entre los residentes de un vecindario ya establecidos y las nuevas y más prósperas personas que se están instalando. Finalmente, en uno de los giros más irónicos de la memoria reciente, las extensiones de las ciudades y los suburbios tradicionales están buscando emular elementos de la vida urbana.

La presencia de una gran universidad centrada en la investigación es una enorme ventaja para la economía creativa. La universidad, para contribuir al crecimiento económico, debe jugar tres papeles interrelacionados que reflejen las 3 Ts de los lugares creativos (tecnología, talento y tolerancia).

Un grupo al que tradicionalmente se ha descuidado es a la gente joven. En la era creativa, sin embargo, los jóvenes son importantes, por dos razones. En primer lugar, son personas muy trabajadoras, pueden trabajar más tiempo y más duramente, y son más proclives a tomar riesgos. En segundo lugar, las personas permanecen solteras en la actualidad durante más tiempo.


Cuarta parte. Comunidad

CAPITULO 17. La clase creativa crece

Los miembros de la clase creativa han sido ampliamente criticados como no involucrados y orientados hacia ellos mismos. Pero a menos que diseñemos nuevas formas de implicación cívica apropiadas para nuestra época, nos veremos con un agujero sustancial en nuestra sociedad y políticas que terminará limitando nuestra habilidad para alcanzar el crecimiento económico y elevar los estándares de vida que deseamos.

Es la hora de que crezca la clase creativa. Debemos evolucionar desde un grupo amorfo, auto-dirigido, de gran alcance, a un grupo más cohesionado y más responsable. Para ser efectiva, la clase creativa debe inventar nuevas formas de acción colectiva. Se requiere una visión compartida que motive las acciones específicas que decidamos tomar. En opinión de Florida, la clase creativa debe afrontar tres asuntos fundamentales:

-invertir en creatividad para asegurar un crecimiento económico a largo plazo,
-superar las divisiones de clase que debilitan la estructura social y amenazan el bienestar económico,
-construir nuevas formas de cohesión social en un mundo definido por la diversidad incrementada y acuciado por una fragmentación creciente.