PROSOCIAL BEHAVIOUR 
COMPORTAMIENTO PROSOCIAL 
Hans-Werner Bierhoff
Psychology Press, 2002
Nº de páginas: 385

Resumen y traducción: Rafael Bernabeu
 

COMENTARIO

Este es un libro de divulgación, con planteamientos muy sencillos sobre los muchos temas que toca. Me parece interesante porque abarca muchas cuestiones relacionadas con el comportamiento altruista y las relaciones sociales en las que se necesita la ayuda de unos hacia otros. Sin embargo, me parece que no ofrece perspectivas teóricas suficientemente desarrolladas sobre los temas que toca. Creo que este libro está dirigido a personas con curiosidad sobre el tema, más que a la investigación científica de lo que se llama “comportamiento prosocial”.
INDICE
PARTE 1: Comportamiento prosocial

Comportamiento prosocial

CAPITULO 1. Términos de definición

El término “ayuda” es el más amplio, incluyendo todas las formas de apoyo interpersonal. El término “comportamiento prosocial” tiene un significado más reducido, ya que la acción tiene la intención de mejorar la situación de la persona que recibe la ayuda y el que ayuda no está motivado por el cumplimiento de obligaciones profesionales. El término “altruismo” se refiere al comportamiento prosocial que tiene una restricción adicional, que la motivación del que ayuda se caracteriza por la toma de una perspectiva y por la empatía.


Comportamiento prosocial

CAPITULO 2. Formas de comportamiento prosocial

Existen tres dimensiones en las que se diferencian los comportamientos prosociales: - La ayuda planeada y formal frente a la ayuda espontánea e informal - Las situaciones serias frente a las situaciones no serias - La ayuda directa mediante hacer algo frente a la ayuda indirecta, dando algo. De los análisis de las situaciones de ayuda surgen cuatro dimensiones en la ayuda: planeado frente a espontáneo, serio frente a no serio, dar frente a hacer y personal frente a anónimo.


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CAPITULO 3. ¿Cuánto ayudan los seres humanos?

En primer lugar, la frecuencia de la ayuda probablemente depende de la forma de comportamiento de ayuda de la que se trate. En los estudios de campo se han simulado diversas situaciones que requieren la ayuda de las personas que pasan por el lugar y los resultados son los siguientes. Ante un bolígrafo que se ha caído, alrededor del 50% ayudan a recogerlo, ante una persona con una pierna herida a la que se le caen unas revistas, un porcentaje más alto, de alrededor del 60% se agacha a recogerlo. Ante una persona ciega que va a cruzar un semáforo, el porcentaje de personas que ayudan es de alrededor del 75%. En otro estudio, en el que se pide a estudiantes de psicología que participen gratuitamente es un estudio para donar ese dinero a una causa benéfica, los estudiantes ofrecieron alrededor de 2 horas de trabajo gratuito. En cuanto a la respuesta de ayuda en situaciones de emergencia se cree que las conductas de ayuda son más frecuentes, y esto es verdad mientras que el coste de la ayuda se mantiene relativamente bajo. En estos tipos de emergencias los hombres suelen intervenir más que las mujeres. Las tasas de respuesta de las personas en situaciones de emergencia son mucho más bajas si no se ha visto el accidente en sí y solo se ve su resultado. Cuando se encuentran varios testigos de un accidente, la disposición a la ayuda disminuye porque se difumina la responsabilidad.


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CAPITULO 4. La cultura, el individuo y el nivel de ayuda

En cuanto a las diferencias de género, desde el primer año de vida se observan diferencias de género en la empatía y en el comportamiento prosocial, tendiendo las niñas a ser más empáticas y los niños más indiferentes. Estos resultados concuerdan con el estereotipo de que el género femenino es el más prosocial. Se ha encontrado una diferencia de género en el estudio de la empatía que favorece a las mujeres. Igualmente se han encontrado diferencias de género respecto a la culpa, mostrando en el caso de las mujeres más sentimientos de culpa que en el caso de los hombres. En una variedad de tests las niñas tienden a ayudar más que los niños. Se asume que los varones tienen más probabilidad de intervenir si la ayuda se necesita en una situación peligrosa. Mientras que el rol de género masculino enfatiza el comportamiento asertivo y la confianza en las propias decisiones, el rol de género femenino incluye el énfasis en las relaciones interpersonales, la crianza y el cuidado. Este contraste sugiere que algunas formas de ayuda corresponden más al género femenino, mientras que otras corresponderían al género masculino. En cuanto a las diferencias en la ayuda según se trate de un contexto urbano o rural, se demuestra que en las ciudades la ayuda es menor, la indiferencia es mayor y en función de la densidad de la población disminuye el nivel de ayuda voluntaria a desconocidos.


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CAPITULO 5. La naturaleza humana frente al contexto cultural

Se da una controversia desde hace tiempo sobre si el comportamiento prosocial es el resultado de la selección natural o de instituciones culturales creadas para aumentar la solidaridad y la disposición a la cooperación. El comportamiento responsable y la intención de ayudar son conceptos aplicables solo a los seres humanos. Sin embargo, el comportamiento moral es el resultado de un proceso de evolución en los animales que da un conjunto de restricciones sobre los códigos morales que controlan el comportamiento social en los seres humanos. Estas reglas de comportamiento están parcialmente basadas en la selección natural y parcialmente en las disposiciones culturales. La comparación de las conductas voluntarias de ayuda en diferentes países ha revelado que la implicación a largo plazo en el comportamiento prosocial varía ampliamente entre distintos países. Este resultado es una indicación de que existen grandes diferencias culturales con respecto al comportamiento prosocial. Incluso en países altamente industrializados, como Japón y Alemania, difieren entre ellos con respecto a sus valores, reglas sociales y motivaciones por el logro. Es un hecho que la cultura occidental tiende a identificar a los que se comportan incorrectamente con la transgresión cometida, sin tomar en consideración el contexto social en el que se produce esta. En resumen, los principios de asignación de responsabilidades son específicas del contexto, siendo la cultura la que afecta al tipo de comunicación sobre la responsabilidad que es dominante entre los miembros de una sociedad.


Comportamiento prosocial

CAPITULO 6. Medición y generabilidad del comportamiento prosocial en los niños

Los métodos de observación se utilizan estudios de campo en escuelas infantiles. Un ejemplo es la descripción de la ecología del comportamiento de los niños en la escuela infantil. Se utilizan patrones de movimiento no interpretativos y categorías de comportamiento interpretativas. Los investigadores interesados en los determinantes de comportamientos como la agresión o el comportamiento prosocial suelen utilizar unidades de observación más amplias. Se utilizan en estos estudios distintas categorías de comportamiento. En estos análisis se tienen en cuenta distintas variables de base como son el CI, la estructura familiar, el género, la etnia, o los días de ausencia de la escuela. Los resultados muestran que el comportamiento socialmente responsable contribuye a los resultados intelectuales. Una posibilidad es que el comportamiento prosocial esté relacionado con las interacciones académicamente relevantes entre los estudiantes, o que refleje un interés en general por la escuela, siendo claro en cualquier caso que la competencia prosocial produce una influencia positiva en la competencia intelectual. La discusión sobre los métodos de muestreo y observación lleva a la cuestión de la generabilidad del comportamiento prosocial a través de las distintas situaciones, es decir, si una persona que actúa de forma prosocial en una situación A lo hará en las situaciones B y C. Una revisión de varios estudios muestra que las correlaciones varían en torno a .30.Otra cuestión es si las intenciones altruistas, los valores y las acciones están correlacionadas, es decir, si un niño que prefiere los valores altruistas será más altruista que uno que no enfatiza estos valores. Los resultados con niños de 7 a 10 años muestran una correlación de .30 a .40. Este patrón de resultados se obtuvo igualmente para niños que para niñas. Los valores altruistas, las intenciones y el comportamiento parecen mostrar alguna consistencia en las medidas cognitivas y de comportamiento

PARTE 2: Aprendizaje y desarrollo

Aprendizaje y desarrollo

CAPITULO 7. ¿Cómo se desarrolla el comportamiento prosocial?

El desarrollo del comportamiento prosocial es un proceso continuo que no está totalmente identificado. Esto se debe a una falta de estudios longitudinales que permitirían hacer una descripción de los patrones individuales de cambio en el comportamiento prosocial. El desarrollo conlleva variaciones tanto inter-individuales como intra-individuales. Por lo tanto son viables dos enfoques en el estudio del desarrollo del comportamiento prosocial: - Un enfoque que implica la búsqueda de los mecanismos que influencian al desarrollo y que puede resumirse en forma de leyes generales del desarrollo. Aquí se centra la atención en el cambio intraindividual acompañado de pequeñas variaciones interindividuales. Con respecto al comportamiento prosocial se ha estudiado el desarrollo en la infancia y la adolescencia - Un segundo enfoque se centra en las diferencias interindividuales en el comportamiento prosocial. La cuestión es si existen relaciones sistemáticas entre variables de personalidad y el comportamiento prosocial. Un ejemplo es la cuestión de las influencias del nivel de desarrollo moral sobre el comportamiento social. El comportamiento prosocial se puede estudiar desde los 2 años de edad. A esta edad se muestra la importancia de los factores del temperamento del niño en su comportamiento. El comportamiento prosocial a los dos años de edad conlleva la toma de perspectiva, el auto-reconocimiento y las respuestas emocionales, como parte del proceso del comportamiento de ayuda. Más adelante se estudia el comportamiento prosocial a lo largo de la infancia y de la adolescencia observando las tendencias y los cambios en cada edad.


Aprendizaje y desarrollo

CAPITULO 8. El aprendizaje del comportamiento prosocial

Dos grandes mecanismos son relevantes en el aprendizaje del comportamiento prosocial: el aprendizaje por refuerzo y el modelado. El término “modelado” se utiliza como un término genérico para designar el aprendizaje observacional, la identificación y la imitación. Se observan y distinguen tres efectos del modelado: la adquisición de nuevos patrones de comportamiento por la observación del comportamiento de otros, el fortalecimiento o la debilitación de la inhibición de una respuesta aprendida previamente, y la facilitación de respuestas de actuación a través de informar a la persona sobre el comportamiento apropiado a una situación. El modelado es un proceso social de adquisición y transmisión de patrones de comportamiento simples y complejos. La teoría del aprendizaje social (Bandura, 1978, 1986) ofrece la explicación más exhaustiva del modelado social. En cuanto al aprendizaje por refuerzo, las teorías del aprendizaje asumen que los principios del aprendizaje controlan el comportamiento social. Estas leyes del aprendizaje tienen asumen dos principios básicos comunes: los principios del aprendizaje son aplicables al comportamiento observable y las leyes del aprendizaje explican la adquisición, mantenimiento y extinción del comportamiento. El refuerzo social está basado bien en la recompensa o bien en el castigo. El papel del refuerzo social para la facilitación o inhibición del comportamiento prosocial ha sido demostrado en estudios con niños de educación infantil. Durante la socialización los niños aprenden reglas y guiones de comportamiento sobre el comportamiento adecuado en situaciones concretas. En muchos experimentos sobre la adquisición del comportamiento prosocial los niños comparten algo o se ayudan de diferentes formas. La aprobación social de tales respuestas es una comunicación que funciona en un nivel muy específico. Una comunicación abstracta, como es “Eres una persona altruista”, contribuye al desarrollo de un auto-concepto altruista, lo que puede funcionar como un estándar internalizado de comportamiento prosocial que se active en un amplio espectro de situaciones.

PARTE 3: Procesos de comportamiento prosocial

Procesos de comportamiento prosocial

CAPITULO 9. Empatía

El término empatía tiene diferentes significados para diferentes investigadores. Los teóricos e investigadores tienden a enfatizar una definición “afectiva” o una “cognitiva”. La dicotomía básica se refiere a la experiencia de reacciones afectivas compartidas, por un lado, y a entender los pensamientos y sentimientos de otra persona, por el otro lado. En general se distinguen tres componentes de la empatía: la activación vicaria, la toma de perspectiva y el comportamiento que expresa los sentimientos empáticos. Un concepto relacionado es el razonamiento moral, que se centra en los conflictos entre dos o más principios que se contradicen en sus consecuencias y que ofrecen recomendaciones contrarias sobre cómo actuar en una situación moralmente relevante. La empatía y el razonamiento moral tienen en común que ambos reflejan una preocupación por los otros. Un denominador común de la empatía y del razonamiento moral es la toma de perspectiva. Se distinguen cuatro facetas de la toma de perspectiva: la perceptual, la social y la afectiva, además del razonamiento moral, que se considera una medida cognitiva adicional de la toma de perspectiva. Las medidas de la toma de perspectiva están sistemáticamente relacionadas con el comportamiento prosocial.


Procesos de comportamiento prosocial

CAPITULO 10. Culpa

La empatía y la culpa se refieren al malestar percibido de los otros. Otro aspecto común es que ambas emociones se relacionan positivamente con el comportamiento prosocial. Se asume que la culpa se desarrolla a partir de la preocupación empática durante los primeros años de vida. El desarrollo de la empatía y la culpa están muy relacionados. Ambos se refieren al malestar de una víctima y tienen mucho en común porque llevan a la reducción del sufrimiento de la víctima. La diferencia es que la culpa incluye la conciencia de haber causado el malestar, mientras que la empatía es una emoción propia de un observador. Con la aparición de la diferenciación entre uno mismo y el otro, el malestar empático se convierte en sentimientos de culpa si el observador se siente responsable del malestar de la víctima. La diferencia entre el malestar observado y el malestar causado es que en el malestar observado el observador no siente ninguna responsabilidad por el malestar de la víctima, mientras que el observador que es la causa del sufrimiento de la víctima se siente culpable. Existe un número de diferencias empíricas en las respuestas al malestar observado y causado: - Los niños muestran más malestar personal en situaciones en las que ellos han causado el malestar - Muestran menos preocupación empática cuando causan el malestar ellos mismos que cuando son observadores - Se implican menos en probar hipótesis en situaciones de malestar causado. - El malestar causado se acompaña de mayor agresión, especialmente de niños, y el afecto positivo es menor que en situaciones de observación.


Procesos de comportamiento prosocial

CAPITULO 11. Responsabilidad

La responsabilidad social significa dos cosas: asegurar el bienestar de otros en la vida diaria (componente de la preocupación por los otros) y progresar hacia las metas de uno mismo sin violar las expectativas justificadas de otros (componente de armonía interpersonal). Mientras que el primer componente está relacionado con la empatía, el segundo componente está relacionado con la culpa. La responsabilidad no surge en la adolescencia de la nada. Los sentimientos de responsabilidad se derivan de la empatía y de los sentimientos de culpa que se desarrollan mucho antes, en los primeros años de vida. No se considera a la responsabilidad el tercer motivo prosocial, sino que es visto como la estructura moral que se desarrolla en los niños en base a la empatía y la culpa, y que guía el comportamiento prosocial y en el entorno durante la adolescencia y en la edad adulta. No solo están positivamente correlacionadas varias dimensiones de la empatía y la culpa, sino que ambas emociones están también ligadas a la responsabilidad social. La responsabilidad social parece ser una característica innata de los seres humanos que sirve a necesidades humanas básicas. De acuerdo con esto, tanto la empatía como la culpa muestran una influencia genética en los niños de 14 meses. A los 24 meses, la influencia del entorno en ambas emociones ha aumentado (mientras que la influencia genética ha disminuido), lo que se interpreta como el crecimiento de la influencia de la socialización.

PARTE 4: Teorías del comportamiento prosocial

Teorías del comportamiento prosocial

CAPITULO 12. Activación: Modelo de intervención de coste y recompensa

El modelo de coste y recompensa de la intervención de los observadores comienza asumiendo que los observadores de una emergencia son fisiológicamente activados y que la activación es experimentada como aversiva. Análogamente con la activación de la disonancia y su reducción, se asume que los observadores seleccionan aquellas respuestas que presumiblemente reducirán la activación experimentada. Posibles respuestas que pueden cambiar el nivel de activación son la ayuda directa e indirecta y el abandono de la situación. La ayuda indirecta incluye buscar a alguien que pueda ofrecer ayuda o informar a la policía o a otras instituciones de que ha ocurrido una emergencia. El modelo de coste y recompensa de la intervención es la matriz de las respuestas más probables de los observadores dependiendo del coste de la ayuda directa y del coste de no ayudar a la víctima. Las cuatro condiciones de la matriz derivan de un diseño de 2 por 2 en el que los costes de ayudar y los costes de no ayudar se cruzan sistemáticamente. Los costes de la ayuda están asociados con el proceso de intervención e incluyen peligro, esfuerzo y pérdida de tiempo. Los costes de la no ayuda incluyen la activación empática así como el culparse a sí mismo y el daño a la autoestima. La predicción de la ayuda en base al coste de ayudar y el coste de no ayudar se basa en la asunción de que el comportamiento prosocial está motivado egoístamente. El modelo propuesto predice que cuando los costes de ayudar son altos, la ayuda directa es poco probable. En cambio, la ayuda indirecta o el abandono de la situación son respuestas esperadas y típicas del observador. Cuando los costes de la intervención son bajos, el probable la intervención directa. Estas predicciones se hacen más complejas cuando los costes de no ayudar se consideran adicionalmente. Son mayores cuando la persona toma la perspectiva de la víctima y empatiza con la víctima. En general, altos costes de no ayudar tienden a incrementar la disposición a intervenir.


Teorías del comportamiento prosocial

CAPITULO 13. Sistema de motivación altruista

La ocurrencia del comportamiento prosocial en la vida diaria contrasta fuertemente con las teorías del comportamiento humano que se basan en motivos egoístas, el hedonismo y las elecciones racionales. Estas teorías tienen una dificultad al explicar porqué la gente sacrifica algo para apoyar a una persona en dificultades. Una posible respuesta puede estar en la pregunta, ¿ cual es el fin último de la respuesta prosocial?. Si el fin último es la reducción del sufrimiento de otra persona, la motivación que está detrás de la respuesta prosocial se considera altruista. Las recompensas que pueden darse se entienden como consecuencias no intencionadas. Si el fin último de la persona que ayuda es hacer algo bueno para sí mismo, la motivación para ayudar se considera egoísta. La reducción del sufrimiento de la otra persona es un instrumento para alcanzar el fin egoísta primario. Estas explicaciones encajan en un sistema de referencia que se basa en tres caminos que llevan al comportamiento prosocial: - Motivación egoísta, incluyendo la recompensa de uno mismo, la superación de un estado negativo, la culpa y el rechazo social - Motivación egoísta para reducir sentimientos desagradables de malestar personal - Motivación altruista basada en la toma de perspectiva y la empatía. Varios motivos egoístas y altruistas se pueden combinar en una motivación global para la ayuda. Qué motivación está implicada dependerá en parte de la situación y en parte de la persona que ayuda.


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CAPITULO 14. Respuesta relacionada con la empatía y regulación emocional

Una lección importante de la hipótesis de la empatía y el altruismo es que la preocupación empática y el malestar personal se relacionan de forma diferente con el comportamiento prosocial. Existen investigaciones empíricas con niños en las que se muestra que puede ser útil considerar la preocupación empática y el malestar personal como variables de diferencias individuales que están muy relacionadas con el temperamento y la integración social. Los niños que tienden a responder con preocupación empática a las claves de malestar de otros parecen estar bien regulados en sus emociones y ser socialmente competentes en su grupo de iguales. En contraste, los niños que primariamente responden con malestar personal a las claves de malestar de otros tienden a responder con sobre activación empática que lleva a centrarse en sí mismo. Parecen ser menos competentes en sus interacciones sociales. Se han encontrado diferencias entre el malestar personal y la preocupación empática como correlatos del comportamiento prosocial en un estudio en el que el comportamiento prosocial espontáneo y el comportamiento prosocial requerido se contrastaban.


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CAPITULO 15. Inhibición social de la intervención de los testigos

Se trata en este capítulo de descubrir qué está detrás de la aparente apatía de los testigos de situaciones en las que las personas necesitan ayuda. El hecho de que los testigos no intervengan puede ser mejor entendido conociendo la relación entre ellos, más que la relación entre ellos y las personas que necesitan su ayuda. En una serie de estudios, los testigos de situaciones de emergencia mostraron menor disposición a intervenir cuando había algunos otros testigos en la situación que cuando estaban solos. Los resultados de varios experimentos han mostrado que los efectos de la inhibición social en las situaciones de emergencia son un descubrimiento consistente. La presencia de varios observadores reduce la probabilidad de la intervención comparada con un observador solo. En el proceso de decisión de una persona ante una emergencia, la persona: - Presta atención a la emergencia - Es motivado para actuar - Evalúa las consecuencias basándose en un análisis de coste y beneficio - Considera actuaciones de defensa que neutralizan la responsabilidad sentida por medio de la negación o la difusión de la responsabilidad - Decide ayudar o no ayudar


Teorías del comportamiento prosocial

CAPITULO 16. Personalidad altruista

Aunque en general las personas reconocen que existe algo como la personalidad altruista, los psicólogos sociales han mostrado serias dudas sobre su existencia. Solo recientemente ha reaparecido la noción de la personalidad altruista en el debate científico como un concepto viable. La nueva evidencia se basa en dos fuentes diferentes: las diferencias de personalidad entre las personas que estaban dispuestas a dar su ayuda en la vida real implicando altos costes y un grupo de control por un lado, y la evidencia de la estabilidad de la respuesta prosocial en la investigación longitudinal por otro lado. La personalidad altruista o prosocial se define como “ una tendencia duradera a pensar en el bienestar y los derechos de otras personas, a sentir preocupación y empatía hacia ellos y a actuar de una manera que les beneficie”.


Teorías del comportamiento prosocial

CAPITULO 17. La psicología de buscar y recibir ayuda

Desde la perspectiva de la psicología del que recibe la ayuda, la cuestión central es si la ayuda es amenazadora o supone un apoyo, si causa un problema de autoestima o no. En el caso de un colegio, dañar la imagen pública de un alumno, cuyos compañeros de clase consideran indefenso porque ha recibido ayuda, amenaza la autoestima de la persona que recibe la ayuda. La ayuda que lleva a una disminución de las actuaciones de la persona que recibe la ayuda causa costes atribucionales. Como consecuencia, esto puede desencadenar una serie de reacciones negativas en la persona que recibe la ayuda, incluyendo emociones negativas como la vergüenza o el enfado, la minusvaloración de la persona que da la ayuda, y una tendencia a rechazar la ayuda en el futuro. Por otro lado, la opción de buscar ayuda ocurre en situaciones muy diferentes. Aunque buscar ayuda es muy funcional en muchas situaciones, las personas parecen sentir una cierta resistencia a pedirla. Presumiblemente buscar ayuda es especialmente improbable cuando la cuestión que está en juego se refiere a un área central de auto-definición de una persona. Los estudios empíricos confirman estas ideas. La búsqueda de ayuda se evita porque las personas que podrían beneficiarse de la ayuda exageran las ansiedades con respecto a las respuestas negativas de los potenciales ayudantes.

PARTE 5: Aplicaciones

Aplicaciones

CAPITULO 18. El aumento de la disposición a dar ayuda en la vida diaria

La responsabilidad y la competencia subjetiva son dos variables claves para la intervención en situaciones de emergencia. Significan motivación y habilidad. Los resultados de los estudios sobre estas variables indican que la responsabilidad y la competencia subjetiva influencian de forma independiente las tasas de intervención. Las tasas de intervención son más altas cuando la responsabilidad se centra en el observador. Las tasas de intervención son más altas en la condición de alta competencia que en la de baja competencia. Los sentimientos de responsabilidad son los predictores más importantes de la ayuda en situaciones de emergencia. La responsabilidad se muestra como un factor clave en el comportamiento prosocial. La competencia subjetiva se considera también una variable clave si se asume que la competencia subjetiva no es una influencia directa en la ayuda, sino que está mediada por la confianza en la decisión. La intervención en una emergencia depende de la motivación y de la competencia. Se sabe que la edad del participante y el entrenamiento en primeros auxilios son determinantes significativos de la competencia subjetiva.


Aplicaciones

CAPITULO 19. Solidaridad

La solidaridad es un término que se usa en la vida diaria así como en las ciencias sociales. Por lo tanto no sorprende que se le asocien distintos significados. Se puede definir la solidaridad como ciertas formas de comportamiento que tienen la intención de ayudar, apoyar, cooperar con otros individuos o colectivos y que está basado o asociado a un sentido de la obligación o a un compromiso basado en los valores. Se puede distinguir entre la solidaridad basada en intereses comunes o la solidaridad basada en los intereses de otros. En los movimientos de solidaridad los participantes desean contribuir porque esperan recibir algo a cambio. Por lo tanto, la acción conjunta basada en intereses comunes tiene una motivación egoísta. Este egoísmo está basado en que la interdependencia fuerza a los individuos a trabajar juntos. De acuerdo con esta proposición la reciprocidad prosocial ocurre porque las personas ayudan a cambio de haber sido ayudados. La teoría del altruismo recíproco va más allá de la descripción de la reciprocidad en la vida social, asumiendo que el altruismo que sigue el principio de la reciprocidad es el resultado de la evolución natural. También existe un segundo tipo de solidaridad que se caracteriza por mejorar la situación de otras personas que existen fuera del horizonte de los intereses personales. Esta cooperación incondicional depende en parte de la percepción de la discriminación de otras personas que viola los ideales y valores y activas sentimientos de obligación moral. Esta forma de solidaridad ha ganado importancia en la última década. La participación social en estos movimientos es alta. La divergencia entre estos dos tipos de solidaridad no impide la posibilidad de que se den transiciones graduales entre ellas.


Aplicaciones

CAPITULO 20. Trabajo voluntario en organizaciones

El comportamiento cívico en las organizaciones se define como un comportamiento de los empleados que contribuye a la efectividad de la organización. Se basa en un enfoque multidimensional que se basa en un cuestionario para la consecución de dos componentes del comportamiento en la organización: altruismo y cumplimiento. El altruismo se mide por: la ayuda a otros que se encuentran ausentes, ser voluntario para actividades en las que no se es requerido, la orientación de las personas nuevas aunque no sea requerido, la ayuda a otros que tienen una alta carga de trabajo. El cumplimiento se basa en los siguientes puntos: puntualidad, no tomar descansos no merecidos, atención al trabajo por encima de la norma. Los resultados de los análisis de estas cuestiones indican que el altruismo y el cumplimiento se refieren a dimensiones independientes. Aquí se pone el énfasis en el altruismo, que puede ser subdividido en varias facetas que correlacionan positivamente entre ellas: la ayuda, las virtudes cívicas, el enfoque positivo de las situaciones. Con respecto a los determinantes del altruismo, la justicia de la organización es importante. Una mayor justicia se asocia con más comportamiento prosocial. Específicamente, la alta justicia en los procedimientos, referida al tratamiento de los empleados por los directivos, produce unos mayores comportamientos prosociales en las organizaciones.


Aplicaciones

CAPITULO 21. Voluntariado

El voluntariado solo recientemente ha sido considerado una forma de comportamiento prosocial. En contraste con la ayuda espontánea el voluntariado requiere hacer planes, establecer prioridades, y conseguir encajar las capacidades personalidades y los requerimientos para el trabajo voluntario. Es un ejemplo de comportamiento prosocial, como se define en la introducción. Sin embargo, deben añadirse dos características para describir adecuadamente el voluntariado: el comportamiento prosocial forma parte de una perspectiva a largo plazo que se extiende durante meses o años, y se basa en un compromiso con una organización que se dedica a la solución de problemas sociales o individuales.